lunes, 10 de mayo de 2010

OBJETIVIDAD, EXACTITUD Y VERACIDAD


Todos los códigos deontológico del periodismo existentes admiten de una u otra forma la verdad objetiva como ideal supremo del buen informador. Y ello porque se trata de satisfacer un derecho humano fundamental de la persona humana y de la entera sociedad, cuyos intereses prevalecen sobre los particulares del informador.
Inseparables de la verdad son la objetividad, la exactitud y la veracidad. Por lo mismo se condena taxativamente toda forma de distorsión informativa, sobre todo la omisión, la exageración o énfasis indebido, así como la propaganda. Distorsión equivale a lo que comúnmente solemos llamar manipulación.
Conviene señalar que los presupuestos filosóficos de estos conceptos no son los mismos en los códigos de inspiración marxista y en los de inspiración liberal. Se parte de un concepto distinto de realidad, lo que afecta también al concepto de objetividad. Pero la concepción más o menos reduccionista de la realidad no afecta sustancialmente al ideal de verdad propugnado.
El prejuicio de corte kantiano y agnosticista respecto a la verdad, como si fuese éste un concepto vacío de contenido real fuera de la mente o de nuestras estructuras lógicas subjetivas, queda totalmente desmentido. Queda igualmente superado el concepto sofista de verdad de corte posmodemo. De no ser así no tendría sentido alguno la insistencia de decir la verdad siempre y con todo el rigor que sea humanamente posible.
La verdad de la que tratamos aquí es siempre una relación de adecuación entre nuestras facultades cognoscitivas y la realidad. Cuando esa relación es entre los sentidos y la realidad, resulta la verdad sensible. Cuando es entre la realidad y la inteligencia, el resultado es una verdad intelectual, la cual, a su vez, se dice objetiva por relación a la cosa en sí misma y subjetiva por relación al concepto mental que nosotros nos hemos formado de ella.
Cuando describimos o definimos las cosas por lo que son de suyo, decimos que hablamos con objetividad, o sea, de acuerdo con la realidad en sí del objeto o realidad en cuestión. Cuando hablamos de acuerdo con lo que nosotros sabemos solamente o el concepto mental que de la realidad nos hemos formado, entonces se dice que somos veraces. La objetividad se dice por relación a la realidad de la cosa en sí. La veracidad, por relación a lo que conocemos, que puede ser más o menos acertado o equivocado. A la verdad objetiva se opone falsedad, y a la subjetiva, la mendacidad o mentira.
Informar con objetividad significa hablar de las cosas tal como ellas son en sí en su propio contexto, sin manipular o distorsionar ninguna de sus circunstancias. Ser veraces, en cambio, equivale a decir primariamente lo que sabemos de las cosas adecuando lo que decimos a lo que sabemos, que puede no coincidir necesariamente con lo que las cosas son exactamente o en su objetividad pura.
De lo dicho se infiere que la verdad se refiere siempre a la realidad en cuanto conocida. Y como hay diversos órdenes de realidades, de ahí que la verdad sea un concepto analógico, que se dice de muchas realidades diferentes. La verdad se dice de las facultades cognoscitivas (verdad intelectual, verdad sensible), de las cosas, de las personas y de las palabras. De la verdad referida al entendimiento se ocupa la lógica, que analiza la adecuación de la facultad intelectiva a los conceptos que nos hacemos de las cosas ordenándolos de forma racionalmente adecuada desde el punto de vista estrictamente formal. La verdad objetiva de las cosas, anterior e independiente de nuestro conocimiento de ellas, se llama también verdad óntica, metafísica o trascendental. Es la realidad cruda de los seres y los acontecimientos. Aquello que las cosas son independientemente de lo que a nosotros nos parezcan. Las ovejas, por ejemplo, no dejaban de ser ovejas por más que en la imaginación perturbada de Don Quijote fueran guerreros. Es el orden del ser sin más, anterior a todo conocimiento. Es la realidad que nos es dada de antemano y de la que nuestra inteligencia depende. La verdad se dice de las cosas. En tal sentido decimos que son
verdaderas o falsas. Cuando así hablamos evocamos en nosotros el aspecto real y auténtico de las mismas por contraposición a lo ficticio. Son verdaderas porque poseen los elementos constitutivos de su esencia. Así se habla de oro verdadero o falso, de dinero falso o verdadero, y así sucesivamente. La verdad dícese también de las personas. Quien está dispuesto a decir siempre la verdad que sabe y en la medida en que la sabe es veraz. La veracidad es la virtud moral del que es veraz. La verdad se dice incluso de las palabras en tanto que éstas expresan el contenido real de las cosas que significan. En tal sentido decimos, por ejemplo, que tal o cual persona tiene «palabras de verdad» o se acepta lo que los demás nos dicen sin poner ninguna dificultad a su credibilidad. Son palabras que no admiten lugar a dudas sobre la verdad que expresan.
Pero la verdad se dice también de la información. Es la llamada verdad informativa. Se dice así en cuanto que es conocida por los sujetos receptores a través de los medios de comunicación. Dicho de otra forma más completa, es la verdad o reflejo de la realidad que el informador averigua para ser comunicada con la mayor fidelidad posible al pueblo sirviéndose de los mass media.
La verdad informativa puede resultar objetiva (en mayor o menor grado), más o menos veraz y falsa . Falso es lo opuesto a lo verdadero. Absolutamente hablando, las cosas en sí mismas no pueden ser falsas. El ser en sí y la verdad son términos convertibles. Su realidad es su verdad, y viceversa. La falsedad formalmente hablando tiene lugar en la operación intelectual del juicio, en el que se produce un desajuste o inadecuación entre el entendimiento y la realidad de las cosas. En los sentidos la falsedad tiene lugar sólo de forma accidental por su carácter de intermediarios entre los objetos y la facultad cognoscitiva humana. Ellos dan lugar a los defectos de percepción. La falsedad propiamente dicha es un desajuste entre el pensar, las convicciones y el obrar práctico. También en las palabras puede haber falsedad por inadecuación entre el término justificativo utilizado y la intención con que las usa el sujeto. En nuestro caso el informador o periodista. Según el testimonio de los códigos, la verdad es posible y el periodista debe adherirse a ella sin excusas.
Decir la verdad objetivamente como reflejo de la realidad pura y limpia de manipulaciones es el ideal supremo al que todo periodista honrado debe aspirar. Toda deformación deliberada de la verdad que la sociedad tiene derecho a conocer constituye de suyo una inmoralidad, como principio, esto no admite lugar a dudas. En la práctica sin embargo el periodista trabaja bajo tales condiciones personales y ambientales que frecuentemente sólo conoce la verdad a medias, y cuando la conoce en toda su amplitud y objetividad, no siempre le es permitido decirla. La Prensa tiene ganada su mala reputación en muchos casos por traicionar al ideal de la verdad. Pero independientemente del uso deliberadamente inmoral de los medios de información, cabe decir que, en términos realísticos , ni es necesario conocer toda la realidad para decir informativamente la verdad, ni para engañar al público se requiere que todo lo que se dice sea falso. La honestidad del periodista desde el punto de vista moral se salva aspirando siempre a conocer y decir la verdad con la mayor objetividad posible en el sentido explicado y contándola de hecho con veracidad y respeto a la dignidad humana. En otras palabras, dada la complejidad de la vida humana y las limitaciones a que está sometido todo informador, el periodista salva su honestidad moral por el mero hecho de ser veraz contando las cosas en la medida en que las conoce después de una suficiente inquisición y verificación, sin que necesariamente lo que dice sea la verdad objetiva absoluta. La verdad objetiva absoluta es el ideal. La veracidad es lo moralmente posible en muchos casos y, por tanto, lo que realmente pone a salvo su honestidad. Para compensar moralmente los defectos involuntarios de objetividad los códigos recomiendan el deber de corregir la información tan pronto se descubra el error involuntariamente cometido . El informador que informa verazmente puede estar equivocado, pero no puede moralmente acusársele de engañar al público si no ha habido negligencia culpable y está dispuesto a rectificar. Los códigos señalan el ideal al que el periodista debe aspirar mediante su adhesión incondicional a la verdad objetiva, pero la Ética tiene que explicar cómo se salva la honestidad del informador ante el público y ante la justicia cuando el logro del ideal resulta imposible en la práctica. Creo que el deber moral queda cumplido la mayor parte de las veces en el ámbito de la adecuación de la verdad subjetiva o veracidad sincera dispuesta a la rectificación. La negación de la veracidad es la mentira por la que damos a entender a los demás algo distinto de lo que pensamos. El buen informador aspira siempre a poder decir al público la verdad sobre hechos, acontecimientos o ideas con el mayor grado posible de objetividad. Es decir, adecuando la información a la realidad de la que trata de informar. La objetividad absoluta no siempre es posible en la práctica. Pero tiene que haber una objetividad o reflejo de la realidad mínima e indispensable para que el informador se considere éticamente con derecho a informar. Sin un mínimo de conocimiento objetivo de las cosas, el informador responsable lo mejor que puede hacer es callarse. Lo que no admite excusas jamás es la veracidad . Si un mínimo de objetividad es indispensable, la veracidad resulta de todo punto inexcusable. El informador que no es veraz, engaña, y a partir de ese momento pierde el derecho a informar. Equivocarse puede ser éticamente correcto. El engaño deliberado no lo es jamás .

COMUNICACION POLITICA, CAMPAÑAS DIGITALES


Durante el último lustro del siglo XX y en lo que va del XXI, las campañas electorales en los Estados Unidos se han transformado de manera drástica. Lejanos están los días en que el electorado era una audiencia cautiva de los diarios, la televisión y la radio. De manera cada vez más agresiva y dirimente, un arsenal de métodos, técnicas e instrumentos, canalizados por tecnologías de la información, se utiliza para alcanzarlo.

La campaña de 2008 trae consigo nuevos usos de comunicación política, orientados a explotar los populares sistemas de interacción digital que definen la sociedad en que vivimos. Ningún candidato puede ignorarlos, so pena de ser tachado de anticuado y de perder contacto con números sustanciales de posibles votantes. Esta nota considera cómo con su uso se está implementando un fenómeno nuevo, aquel de la personalización digital.

Fragmentación vs. personalización


Hasta los años 80, los medios de masas mantuvieron un estado hegemónico en los Estados Unidos: su influencia alcanzaba una mayoría de la población, comunicando en el contexto de vastas experiencias colectivas. Ello garantizaba que un uso estratégico de televisión, radio y prensa escrita, encontrase un nutrido público. Hoy por hoy, tal suposición carece, a priori, de base. Incluso los más exitosos programas cuentan con audiencias limitadas. El futuro de la radio parece encarnarse en su versión satélite, sin pausas comerciales. La caída en ventas de la prensa escrita es cada vez más marcada. El mercado de la información, y por ende el de la publicidad, se ha dividido en sectores, integrando nuevos espacios y actores rápida e irreversiblemente.

A esa fragmentación se le suma la actitud del público contemporáneo, que busca evitar activamente la publicidad que se le dirige. El cambiar de emisora de televisión o de radio ya no le es suficiente. El usuario toma las riendas y se sirve de la tecnología para suprimir los anuncios. Ello sucede con grabadoras digitales de televisión como Tivo, que excluyen comerciales de modo automático. En el Internet, los sistemas de protección contra virus permiten también eliminar anuncios. Filtros en la red dejan que el lector predefina el tipo de noticias que desea junto con las fuentes noticiosas que le convienen. Como menciona Darren G. Lilleker en su libro Key Concepts in Political Communication (Conceptos Claves en Comunicación Política, Sage Publications, 2006, p. 17), se trata de “una audiencia que es largamente autónoma y extremadamente motivada en estar libre de toda coerción.”

Con la ayuda de instrumentos tecnológicos, el elector estadounidense se halla cada vez más aislado, circunscrito a la órbita de información que ha escogido. Mirando televisión pregrabada, dialogando en la sala virtual de chat, utilizando un IPOD, conversando en un teléfono celular, el votante potencial es un objetivo inestable e impredecible para los partidos políticos estadounidenses.

El revertir esa tendencia requiere, paradójicamente, saber utilizar de modo competente y competitivo los elementos que la causan. La respuesta contra la fragmentación es la personalización (también conocida como marketing personalizado). En lugar de comunicar amplia y generalizadamente, la personalización en campañas políticas requiere buscar al votante como individuo. El mensaje debe alcanzarlo en el ambiente digital donde se encuentre, demostrando influencia con la tecnología que le es familiar y dando la impresión de que se le contacta en función de su singularidad.

En el ámbito del marketing, “la personalización puede hacer que un usuario use siempre los mismos puntos de entrada a la red, donde puede encontrar exactamente lo que le interesa. El usuario, una vez conocido y comprendido, puede ser el blanco de servicios potenciales y objetos que pueden interesarle.” Jim Ensor, Future Net: The Essential Guide to Internet and Technology Megatrends, (La Red del Futuro: Guía Esencial a los Megatendencias del Internet y la Tecnología, Trafford Publishing, 2006, p. 174.) El ejemplo más dramático de personalización es el de Amazon.com, donde el conocimiento de sus clientes por medio de datos por ellos proporcionados voluntariamente y con sus compras es clave. En la comunicación política electoral, donde el usuario es el votante y el producto el candidato, la personalización permite mejor moldear el producto para ofrecerlo con más éxito al usuario.

La comunicación política personalizada en la práctica. Antecedentes en el Internet

El fenómeno de la migración de la comunicación política al Internet no es nuevo. Como menciona Linda Lee Kaid en The Sage Handbook of Political Advertising (El Manual Sage de Publicidad Política, Sage Publishing, 2006, p. 38), “candidatos a todo nivel han encontrado en la Red un medio hospitalario y de bajo costo para la distribución de mensajes políticos, y desde mediados de la década de los 90, la publicidad en la Red ha jugado un rol en la distribución de mensajes sobre candidatos y temas políticos en los Estados Unidos.”

De la mera distribución de un mensaje, la comunicación electoral se profundizó en la campaña del 2004. Como explica Andrew Paul Williams, la diferencia residió en que “mientras que campañas anteriores usaron la red como una vía de comunicación de sentido único, los candidatos presidenciales demócratas y el presidente en funciones, George W. Bush, se sirvieron totalmente de la naturaleza no-linear e interactiva de la Red.” The 2004 Presidential Campaign: A Communication Perspective (La Campaña Presidencial de 2004: Una Perspectiva de Comunicación, p. 243)

El candidato con la campaña más original e innovadora fue Howard Dean. A pesar que Dean no tuvo éxito en alcanzar la nominación demócrata, el movimiento de base que inició puramente en el Internet asombró a la clase política. En pocos meses, y utilizando tan solo un sitio web, correos electrónicos y voluntarios, Dean y sus partidarios recaudaron 25 millones de dólares. A diferencia de las sustanciales donaciones efectuadas para otros candidatos, las de Dean eran modestas, no superaban unas pocas decenas de dólares por persona, y habían sido realizadas por intermedio de la red. Sus técnicas para atraer partidarios dinamizaron a los abatidos demócratas y hasta hoy son estudiadas e imitadas por equipos de comunicación política. Joe Trippi, el director de campaña responsable por la introducción de tales innovaciones, alcanzó fama internacional por sus esfuerzos.

La campaña de Dean fue la primera en mantener un blog, vía de comunicación poco popularizada en ese entonces. Ciertas decisiones suyas respondieron a votos en tiempo real, efectuados en su página Internet y abiertos a sus seguidores. Otro hito fue el uso del sistema Meetup.com, en ese entonces apenas en sus primeros pasos. Meetup.com es el prototipo de los sitios Internet destinados a coaligar personas de intereses similares, lo que en el caso de Dean se tradujo en la formación de grupos de partidarios que se comunicaban y reunían regularmente. De unas pocas reuniones, la campaña logró en poco tiempo establecer cientos de ellas, dando base a confirmar que “el Internet inventó a Howard Dean”. (Wolf, Gary, How the Internet Invented Howard Dean, Wired Magazine, enero de 2004)

Personalización 2008 - sitios oficiales

Para analizar la puesta en práctica de la personalización en la red con miras a la campaña 2008, cuatro sitios son de particular interés. Por parte de los demócratas, aquellos de los candidatos Hillary Clinton y Barack Obama, y por la de los republicanos los de John McCain y Samuel Brownback.

El sitio Internet de Hillary Clinton (www.hillaryclinton.com) despliega una panoplia de recursos: videos con declaraciones de la candidata, un blog por su staff, vínculos a peticiones y encuestas interactivas. La característica más impactante, sin embargo, es el énfasis puesto en técnicas tendientes a que el visitante se involucre directamente en la campaña. La primera página propone la inscripción como seguidor de Clinton, sin pedir demasiados detalles que pueden hacer desistir al internauta. Dentro del sitio, numerosos vínculos proponen similar interacción, incluyendo uno que permite publicitar eventos privados tendientes a incrementar el apoyo por la candidata. La inevitable petición de fondos también se encuentra presente, si bien de una manera intencionalmente poco obvia.

El sitio de Barack Obama (www.barackobama.com) va un paso más allá en personalización. Igual que en los webs comerciales como Amazon.com o Ebay.com, propone que el visitante cree un espacio individual, MyBarackObama, clamando que “esta campaña es sobre ti”. Literalmente, se ofrece al candidato como una posesión más del usuario. El visitante puede incorporar su perfil, proporcionando sus datos personales, interactuar con otros partidarios, planear eventos y escribir su propio blog. A más de tener la opción de contribuir a la campaña con dinero, el internauta puede ir a la tienda del sitio, donde se venden objetos con el logotipo de Obama. Videos, blogs oficiales y otros elementos completan el panorama.

El sitio del republicano John McCain (www.johnmccain.com) posee elementos similares a los ya anotados. Los partidarios pueden crear su propio espacio e interactuar con correligionarios. También les es posible participar en un juego relacionado con la copa de basketball de la NBA, en competencia con McCain. El sitio ofrece también íconos, imágenes y otro contenido gráfico que se puede instalar en las computadoras de sus usuarios.

La página Internet del republicano Samuel Brownback (www.brownback.com) se destaca por el nivel de especificidad con el que se busca incorporar participación. Aparte de la usual invitación a inscribirse como partidario, el visitante puede elegir formar parte de grupos determinados bajo el nombre de “coaliciones”: Africanos-Americanos, Asiáticos-Americanos, Católicos, Judío-Americanos, Personas por Familia, Fe y Valores, Agricultores, Deportistas y Dueños de Armas, Soldados Retirados, Hispanos, y Contribuyentes de Impuestos. Al internauta interesado en ser parte de la campaña se le solicita, por anticipado, que se autodefina. El éxito de una procura de tal tipo está aún por verse.

Personalización 2008 – instrumentos adicionales

Todas las campañas políticas de 2008 dirigen a sus participantes, colaboradores e internautas, correos electrónicos. Lo hacen con cuidado, sin embargo, buscando evitar caer en el paradigma del spam. Esos mensajes usualmente tienen por objetivo peticionar por fondos, establecer posiciones sobre asuntos de emergente importancia o simplemente mantener el interés en el candidato y la campaña. El equipo de Hillary Clinton envió hace poco un correo firmado por su esposo, el ex-presidente, incitando a colaborar con el esfuerzo electoral.

Ese deseo de construir comunidades de partidarios se refleja en la presencia de los candidatos en redes sociales como Meetup, MySpace, Facebook, Twitter o Friendster. Casi todas poseen también cuentas en sitios para compartir contenidos, como YouTube, Flickr, y Veoh. Esas interacciones no pueden dirimirse sin importancia. Brownback y Obama no anunciaron sus candidaturas en una rueda de prensa o en un programa de televisión, lo hicieron mediante videos incorporados en YouTube. McCain solicita que sus seguidores formulen preguntas en YouTube, prometiendo responder por la misma vía. La sindicación privada de noticias conocida bajo el nombre de RSS Feed, también es utilizada activamente. Sitios como FeedBurner permiten manejar ese servicio, y conocer cuántas personas lo utilizan en sus blogs, correos electrónicos y sitios tradicionales.

Un blog especializado, TechPresident.com (http://techpresident.com/), permite conocer en tiempo real cuantos “amigos” los candidatos poseen en MySpace, y cuantas veces sus videos han sido vistos en YouTube. A mediados de marzo de 2007 Barack Obama contaba con más de 65.000 “amigos” en MySpace, seguido de Hillary Clinton con aproximadamente 25.000. Esas cifras, de cuestionable significado, hacían noticia en artículos de prensa y reportajes de televisión.

Los mensajes de texto y multimedia han cobrado particular importancia en las campañas. Dirigidos a dispositivos móviles como teléfonos celulares, contribuyen a crear la impresión de alcance individual dentro de una comunidad con preocupaciones similares. La portabilidad y conectividad de blackberries e IPODS y su creciente capacidad de memoria, los tornan el escenario del presente y del futuro, para campañas electorales. Ello está anticipado por podcasts de los candidatos.

Conclusión

La comunicación electoral enfrenta el reto de atraer a una audiencia cada vez más fragmentada y a un ciudadano cada vez más confinado dentro de una esfera de intereses definida. Está por verse si la campaña de 2008 será recordada como la primera en que la personalización orientada a traspasar esos límites trae dividendos reales a la hora de contar los votos.

viernes, 7 de mayo de 2010

¿ QUE ES EL PERIODISMO DIGITAL ?


Periodismo digital, también llamado ciberperiodismo es un término nuevo para describir la tendencia del periodismo que tiene como espacio principal de desarrollo al Internet. Según palabras de Ramón Salaverría[1] "es la especialidad del periodismo que emplea el ciberespacio para investigar, producir y, sobre todo, difundir contenidos periodísticos". Esta nueva área del periodismo tiene que ver directamente con el desarrollo de las nuevas tecnologías y muy especialmente desde finales del siglo XX. Los medios de comunicación social como la radio, la televisión, la prensa, el cine y otros, con sus diferentes géneros y modos de expresión, han ido incursionando en el nuevo medio de comunicación social del siglo XXI. En la actualidad es posible sintonizar emisoras, ver canales de televisión, películas, música, leer periódicos y demás en el Internet. En consecuencia, se habla de radio digital, televisión digital y prensa digital para referirse a los medios que se emiten por el llamado ciberespacio. Para muchos este creciente fenómeno pone en peligro la existencia misma de los medios de comunicación convencionales, sin embargo, ello recuerda las mismas reacciones que durante el siglo XIX se presentaban cuando se desarrollaban nuevos medios de comunicación, como la fotografía para la pintura, la televisión para el cine y otros. El 27 de agosto de 2007 uno de los creadores del Internet, Vint Cerf, dijo en el Festival Internacional de Televisión de Edimburgo que estaban contados los días de la televisión actual[2] porque el 85% de todo el material de video que se ve es pregrabado y está siendo puesto todo en el Internet. Este fenómeno ha creado además una nueva versión del periodista: el digital, es decir, aquel que elabora la información básicamente a través del Internet y, en consecuencia, una creciente audiencia digital.

REFLEXIONES SOBRE EL CODIGO DE ETICA DEL PERIODISTA


El presente análisis es del Código de Ética Periodística del Colegio de Periodistas del Perú, aprobado en la II Asamblea Nacional del CCP, realizado en la ciudad de Arequipa del 25 al 28 de junio de 1993.
Los Códigos de Ética del Periodista sirven para conservar el equilibrio, un estado armónico confiable entre la realidad de lo que ocurre y cómo tiene que expresarse, manteniendo el prestigio que jamás ha de perder la prensa como institución federada y de orientación pública.
El Código de Ética del Colegio de Periodistas del Perú presenta los deberes y los derechos por el cual se rigen sus profesionales agremiados. Para un mejor análisis del Código lo he divido en 3 partes: La primera es el periodista frente a su propia labor, la segunda es el periodista frente a su comunidad, y la última es el periodista frente a sus colegas de campo.
1. El Periodista frente a su propia labor:
Dentro de las declaraciones de los deberes del periodista estipulados en el Código de Ética señalan por ejemplo en su segundo punto: “el periodista debe ajustarse a la más rigurosa veracidad en el trabajo, ser honestos y fieles difusores de la verdad…”. El artículo 5 señala: “no utilizar métodos desleales para obtener informaciones”, o el artículo 14 que nos dice que el periodista debe sostener una invariable conducta moral.
Si tomamos como referencia el ejercicio del periodista en nuestro país y más un en nuestra ciudad se observa una clara contradicción en la que incurren la mayoría de los profesionales y no profesionales del periodismo. La noble labor del periodista se ha visto quebrantada por el sensacionalismo, la manipulación de la verdad y la tergiversación intencionada e interesada de informaciones por parte de ciertos grupos que solo buscan su bienestar propio y del de sus allegados.
Mi análisis contempla la poca participación de los periodistas actuales, agremiados y no agremiados, en la práctica del Código de Ética. La autorregulación ética de los periodistas representa no sólo una medida indispensable para su labor profesional, si no su ejercicio a través de las noticias, tener un diagnóstico exacto del pulso y bienestar del cuerpo social que es el país. Es un reto, desde mi punto de vista, que el profesional de periodismo supere todo tipo de presiones externas y también aquellas que provienen del la propia empresa.
Los periodistas están moralmente obligados a ejercer con honestidad su labor, a honrar su profesión y hacer que se le respete.
2. El Periodista frente a su comunidad:
Al respecto, el artículo primero del Código del CPP indica: “buscar la verdad en razón del derecho del pueblo”, o en su artículo decimo sexto: “la función del periodista es social y dirigida al desarrollo integral del hombre y de la sociedad”. Tomando en consideración estos puntos deducimos que el ejercicio del periodismo es sinónimo de un deber social y que el profesional es parte de esta responsabilidad social con su comunidad; aunque dicha responsabilidad no es muy notoria en nuestros días debido a factores externos e internos anteriormente mencionados.
El ejercicio del periodista debe orientarse al bienestar general de su comunidad, cumplir su misión de informar con transparencia y con la verdad, de educar y de orientar a la población en la toma de decisiones.
3. El Periodista frente a sus colegas:
“El periodista practicará y preservará las relaciones fraternales y el respeto mutuo entre colegas…”, Articulo decimo séptimo del CPP.
Si partimos del hecho de que ser profesional es pertenecer a un cuerpo o colectivo de profesionales agrupados en lo que conocemos como un gremio. Como bien dicen los especialistas nadie ejerce una profesión mínimamente consolidada y reconocida si es el único profesional. Las relaciones entre periodistas deben basarse en el apoyo y respeto compartido, en la solidaridad con aquellos colegas que sufren persecuciones en el ejercicio de su profesión. Se debe superar las barreras que presenta el “celo profesional” entre los periodistas, el afán de superación debe de ser personal y no centrarse en superar en afán revanchista al colega de campo.

Reflexión Final
Los Códigos de Ética en el periodismo y en si en las demás profesiones nos sirven como soporte en la responsabilidad y la buena conducta que nos pone en contacto con la vida misma y con nuestra sociedad. La ética es un término de gran importancia en un país como el nuestro donde por años hemos observado la corrupción de los principales medios de comunicación, la abundancia de la prensa sensacionalista, del amarillismo, y en sí de la reemplazada libertad de expresión por la libertad de empresa.
La existencia del Código de Ética del periodista no tiene que ser visto como un simple formalismo y quedar en el papel, es necesario llevarlo a la práctica. Asimismo, las agremiaciones de periodistas existentes en nuestro país deben de ser más rigurosos en el cumplimiento de sus normas. La conducta basada en la ética y la moral en el campo del ejercicio del periodismo no debe ser individual, no debe de partir solo de una persona; hace falta el compromiso de todos los agremiados y de los dueños de medios de comunicación con el objetivo final de lograr el bien común de la sociedad.